No! El A.L.F.I.L. no ha muerto, ni se ha perdido en la selva, ni se convirtió a la religión de Afsana.
No! El A.L.F.I.L. no dejo a Repticristo, aunque si a la
Ex-virgen, por que se le subieron los humos a la cabeza, y quiso tomarse la iglesia del
Repticristo por las malas, mientras
el A.L.F.I.L. se encontraba escribiendo una obra maestra.
No! No son más
traducciones de los papiros.
No! No es una maravillosa historia sobre la virtud del señor de los reptiles.
Si!
SI! Es una canción!
UNA CANCIÓN QUE DEBÍA
ENZALSAR EL
ESPÍRITU, ELEVARLO A SU
MÁXIMA EXPRESIÓN.
Todo ocurrió en la pequeña cueva frente a la playa donde
el A.L.F.I.L. se ha recluido p

ara crear el arte místico. Una noche, sentado frente al mar, se le vino el eco, el aroma de unas letras, de una melodía pegajosa perfecta para alertar a los fieles, para elevar sus
espíritus. Gracias
Ouruboros, gracias, pensaba, mientras se hacía un
pequeño corte en el dedo para escribir sobre las piedras claras de la cueva la letra magistral, la sinfonía divina que haría a
Repticristo el
gran mesías de la nueva era.
-¡Todos estos meses! Nada ha sido en vano... se decía mientras
escribía con una pasión tan parecida al amor, y a la ira. luego, exhausto, un poco
anémico, se recostó sobre la arena blanca y durmió por tres días.
Luego despertó y todo le parecía nuevo, hermoso.
Vio lo que había escrito en la pared, letras rojas, vivas, llenas de emoción. La canción, el oda
máximo. Se llamará "Abrazo". Y luego se dedicó a cantarla y memorizarla para transmitirla a los, cada día menos, seguidores.

A la semana siguiente, ya instalado en Santiago, realizó una reunión con sus seguidores para iluminarlos con la obra.
Sentados, comiendo papas fritas hechas por su madre, lo miraban relatar los extraordinarios hechos que lo llevaron a la revelación. El cansancio, la ira divina, la luces que explotaban en su cabeza a medida que la sangre fluía por su santo dedo. Y luego comenzó. Su voz divina ilumino a sus hermanos;
Sentado frente al mar mil rezos yo le di después le dije adiós todo termina aquí y el me dijo así
El A.L.F.I.L. movía su cuerpo de a cuerdo a los gestos de la canción, sus venas, iracundas, se llenaban de sangre de las notas altas y los asistentes, estupefactos, lo miraban con la boca abierta. La hice, pensó el A.L.F.I.L., y cantaba con más y más pasión.
Abrazame y veras que el mundo es de todos salgamos a correr busquemos el ayer que nos hizo ver a OuruborosLas caras de algunos contertulios comenzaron a cambiar. Un par aclararon su garganta y uno solo osó pararse con la excusa de ir al baño. La ex-virgen, que se encontraba presente aunque no fue invitada, se preparaba para corear la canción, y aplaudía con efusividad. Algo pasa, pensó el A.L.F.I.L..
Repticriiii-iiiiissstoooo Repticriiii-iiiiissstoooo me aleje de ti sin saber porquePero nadie siguió el coro, nadie cantó, excepto la ex-virgen, que ni siquiera dio con las notas ni la letra, pues en vez de decir Repticriiii-iiiiissstoooo, decía algo así como puerto montt, puerto montt. El A.L.F.I.L. termino la canción con pesades en el corazón. Recibió algunos palmetazos en la espalda. Se hace lo que se puede. Viva repticristo hermano, le dijo el negro, que bebía en el fondo de la sala, mirando el suelo la mayoría del tiempo.
El A.L.F.I.L. se miro a si mismo en un espejo, y por vez primera, supo lo que era realmente, sentirse como un iracundo.